Desde el gobierno se han cansado de tildar de “fake news” cantidad de noticias que corrían por las redes y que luego, desgraciadamente, se han confirmado como reales.  ¿Se trataban entonces de «fake news» o era censura de un gobierno que pretende, a toda costa, no mostrar en toda su crudeza la tragedia y el drama humano que se está viviendo ahora en nuestro país?

¿FAKE NEWS O CENSURA?

Estamos viviendo un horror con esta epidemia y sospecho que hay una consigna de no mostrar ese horror o al menos atenuarlo en la medida de lo posible. ¿Cuántos reportajes han visto mostrando la vida de un fallecido o el testimonio de la familia destrozada de éste? ¿Cuántas veces han visto en el telediario la noticia de que las UVIS están cerca del colapso, pero nunca se llega a él aun cuando es una realidad que ya están haciendo triaje de catástrofe?

El propio presidente del gobierno dedicó una buena parte de sus discursos a atacar las “fake news” además de enfatizar la importancia de usar tests homologados. Solo 48 horas después de tales afirmaciones se descubre que los tests que tantas veces habían dicho desde Sanidad que venían en camino no eran homologados, ni siquiera por el gobierno chino. Al principio eran solo un lote de 9.000, para más tarde ser 50.000 y finalmente reconocer que eran los 650.000 comprados erróneamente para finalmente volvérselos a comprar de nuevo al mismo proveedor. Al mismo tiempo, se confirman que muchos de los mensajes catastrofistas que alertaban de la selección «darwiniana» que ya se estaba haciendo en muchas UCIS y que eran calificados como «fakes» resultaron finalmente ser ciertos.

Los ataúdes amontonados salen siempre en las imágenes de Italia pero si se fijan, ni un solo ataúd en las imágenes de España aun cuando en Madrid ya se tiene que habilitar una segunda morgue improvisada. Chomsky en su libro manufacturing consent afirmaba que los medios de comunicación al servicio de unos intereses se autocensuran solos. Es posible que sea esto o bien incluso algo peor, pero lo cierto es que si se compara el tratamiento informativo de esta tragedia que ha matado ya a más de 7000 personas en nuestro país con cualquier otra tragedia sucedida antes donde los medios, literalmente, sobre exponen el dramatismo y el factor de sufrimiento humano hasta límites incluso poco éticos, el resultado es sorprendentemente diferente. En esta ocasión se intenta enfatizar desde los medios más las buenas que las malas noticias: repitiendo incesantemente el número de curados, mostrando los aplausos de los sanitarios cuando alguien abandona la UCI, el ambiente festivo del encierro de parte de la población, afirmando además que estamos siempre alcanzando un pico que nunca se acaba de alcanzar… Se ignora el hecho de que España es ahora mismo el país cuya pendiente de muertos es la más alta del mundo y que probablemente superemos a Italia en un breve periodo de tiempo en número total de defunciones. Se soslaya el simple hecho de que cada dos curados que salen del hospital hay un difunto que se entierra y por supuesto, no se culpa a nadie del drama que están viviendo los sanitarios seguramente peor equipados de Europa. Quizá este tratamiento “diferente” se deba al hecho de que si cada día viéramos en la televisión los testimonios de familiares fallecidos y la desesperación de unos sanitarios muy mal equipados, seguramente la indignación popular crecería ante la inacción y la incompetencia mostrada por el gobierno, que ni siquiera es capaz de dotar a nuestros sanitarios de medios que eviten el contagio. Indignación creo que sería más que justificada. Les invito a que comparen ustedes mismos el tratamiento informativo que la CNN o la BBC hacen de este mismo asunto en sus países, por ejemplo si tienen ustedes oportunidad de hacerlo.

¿QUÉ OPINAN REALMENTE LOS ESPAÑOLES?

Una de las cosas más llamativas de la información que recibimos es que España debe de tener el único gobierno de un país libre que filtra las preguntas que permite hacer a la presa. El resultado es que según una reciente encuesta de GAD3, el 83% de los ciudadanos critican que Moncloa filtre las preguntas de la prensa y dos de cada tres españoles creen que el Gobierno ha ocultado y oculta información sobre el coronavirus. Así mismo el 60% de los ciudadanos acusan a Sánchez de falta de previsión en la gestión de la crisis. La valoración general de la gestión del Gobierno de Sánchez sigue bajando: solo el 31,1 por ciento la califica de buena, frente al 34,2 por ciento de la semana anterior. De hecho, el Ejecutivo solo aprueba entre los votantes del PSOE y de Podemos, y lo hace además por los pelos.

LA INACCIÓN E INCOMPETENCIA DEL GOBIERNO

 Ya la semana pasada nos hicimos eco del gran error sanitario que supuso que este gobierno, no solo no suspendiera las manifestaciones del 8M, bien al contrario las alentó y promocionó. En este sentido, el 2 de marzo, un informe del Centro Europeo para el Control y Prevención de Enfermedades recomendaba a los países con casos de coronavirus, España entre ellos, cancelar los eventos multitudinarios, como las manifestaciones del 8M. En el informe los sanitarios europeos insistían en que la amenaza era grave ya que el Covid-19 “es causado por un virus muy contagioso, no hay terapias ni vacunas y presumiblemente no hay inmunidad preexistente”.

El 3 de marzo la OMS advirtió que el principal riesgo era el inminente contagio de sanitarios en los países de Europa.

El 6 de marzo ya más de 300 millones de niños en 22 países del mundo se habían quedado sin clases porque  tenían las escuelas cerradas para evitar la difusión de la infección mientras que aquí en España no se cerraba ninguna y se afirmaba desde la persona de Simón, que dicha medida sería “contraproducente”. Dos días más tarde la Comunidad de Madrid decide, contraviniendo el criterio de este supuesto experto gubernamental, cerrar los colegios adelantándose a lo que, pocos días más tarde hará también el propio gobierno en todo el territorio nacional.

A pesar de todo eso y de las propias recomendaciones de la OMS y de los expertos sanitarios de la UE, el gobierno de Sánchez hizo caso omiso a todo ello y dejó no solo que se celebraran las manifestaciones multitudinarias del 8 M sino muchos eventos deportivos y políticos de ese mismo fin de semana donde por supuesto hubo más contagios. ¿Es posible que esa tardanza en reaccionar no haciendo caso de las autoridades sanitarias europeas tuviese relación con el interés político en que se celebrase el 8M? ¿Fue casualidad que justo unas horas después de las manifestaciones del 8M cambiara todo el discurso del gobierno apuntando hacia una situación de extrema gravedad que horas antes negaban? Creo que no lo es como también creo que ello será algo de lo que deberán responder políticamente ante las futuras urnas desde luego y muy posiblemente también en los tribunales de justicia.

El gobierno afirma que siempre siguieron las pautas de los expertos científicos aunque debió de ser de “sus” expertos científicos porque no eran ni los de la OMS ni los de la UE. Si realmente los hubo, esos expertos que asesoraban al gobierno, contravenían las propias recomendaciones de sanitarios de la UE y la OMS. Si los hubo, que hagan públicos sus nombres y apellidos para que los familiares de fallecidos puedan reclamar sus responsabilidades en tribunales ya que es muy probable que terminaran siguiendo directrices políticas en lugar de sanitarias.

No me cabe la menor duda de que, de haber sido el PP quien hubiese, desde el gobierno, instigado una manifestación retrasando la toma de decisiones sanitarias de urgente necesidad, ahora las calles y la redes sociales arderían y las cadenas de TV enfatizarían mucho más el drama que estamos viviendo y el grito de “asesinos” resonaría por todas partes.

SANITARIOS MAL PROTEGIDOS

A día de hoy España ostenta el triste record de porcentaje de sanitarios infectados. El 14% de los sanitarios españoles que tratan con los enfermos de COVID se han contagiado, muy por encima del resto de países occidentales. En concreto a día de hoy, hay más de 12.000 sanitarios infectados. Una de dos, o nuestra sanidad no era la mejor del mundo, como de forma reiterada nos han dicho, o bien si lo era, pero tienen unos medios de protección tan desastrosos que caen a decenas. Den ustedes su opinión. Ni que decir tiene que a raíz del decreto de estado de alarma toda la compra se centralizó en el ministerio de Sanidad y se suponía que éste lo repartiría según necesidades. La Comunidad de Madrid denunció recientemente que no han recibido desde el ministerio ni un solo respirador y apenas unas escasas miles de mascarillas.

Pero no son los únicos funcionarios desprotegidos. Hoy mismo los sindicatos de la policía y la Guardia Civil han denunciado al Ministerio del Interior por incumplir la ley de riesgos laborales e incluso van más allá acusándo de homicidio imprudente al propio Ministro.

NOS MERECEMOS UN GOBIERNO QUE NO NOS MIENTA

¿Se acuerdan de esta famosa frase repetida desde medios de izquierda en un momento también dramático para la historia de España, cuando los cadáveres de los fallecidos por el 11M estaban aún calientes? Y ahora los mismos que incendiaban redes sociales y las calles rodeando las sedes del PP al grito de asesinos piden que transijamos con sus mentiras porque “hay que estar todos a una en un momento así” Pero ¿Lo hicieron ellos en el 11M? ¿Lo hicieron con el caso del Ébola donde acusaban al gobierno de Rajoy de improvisar, mentir, sufrir descoordinación etc…? Las hemerotecas nunca mienten, les invito a ver las acusaciones que lanzaba Sánchez cuando ocurrió la crisis del Ébola. Comparen ustedes el dramatismo de ambas situaciones en número de muertos.

A pesar de todo ello, aún no he escuchado a ningún representante del gobierno admitir que se equivocaron permitiendo y alentando las marchas del 8M que tantísimos contagios supusieron, ni admitiendo la desastrosa equipación de nuestros sanitarios, los cuales tienen la mayor tasa del mundo de contagio en esta pandemia. Tampoco hemos oído pedir disculpas porque los test prometidos y que llevamos semanas esperando y que no llegaban nunca, cuando por fin llegaron, no funcionaban, ni tampoco porque, debido a la política de confiscación del gobierno, nos quedamos sin muchos pedidos internacionales de material sanitario que se desviaron hacia otros países que si ofrecían garantías de cobro a los proveedores chinos. Todo lo contrario. Vemos mucha escenografía, ruedas de prensa rimbombantes y palabras grandilocuentes al más puro estilo del “Aló Presidente” mientras miles de personas mueren ante unos profesionales sanitarios impotentes, mal ataviados y con escasos recursos incluso farmacológicos. Pero es inútil, la izquierda tiene la capacidad de hacer esto y mucho más sin que nadie, apenas unas voces, denuncien, so pena de ser acusados de traidores y linchado en redes sociales y medios afines (la mayoría). Es la nueva inquisición que marca sus reglas de lo políticamente correcto y de quién es anatema. Demasiada censura, demasiada propaganda y muy pocas mascarillas.

 

 

 

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