La fábula de la cigarra y la hormiga encierra una enorme sabiduría popular contenida en una simple historia. Mientras las hormigas fueron previsoras y almacenaron comida en época de bonanza en previsión de un invierno venidero, la cigarra se dedicó a malgastar lo que tenía como si no hubiera mañana. Algo así le ha pasado a España en los últimos años. Mientras naciones como Alemania fueron previsoras y ahorraron en estos años pasados reduciendo su déficit y su nivel de endeudamiento como país, arrojando superávit en los últimos ejercicios, España se dedicó a aumentar su nivel de deuda y de gasto hasta encontrarnos a día de hoy con una deuda sobre el PIB cercana al 100% frente al 60% de Alemania y un déficit que en los útimos años ha rondado el 3% frente al superávit alemán. Y es que mientras Alemania, desde el año 2012, ha registrado cada año superávits presupuestarios reduciendo su deuda pública en 170.000 millones de euros y alcanzando un cómodo ratio de deuda pública del 60% del PIB, España aumentó su deuda pública en ese mismo periodo en casi 300.000 millones de euros y lo ha hecho con un permanente déficit presupuestario que ya ha pasado a ser estructural.

Así las cosas Alemania tiene hoy mucho más músculo financiero, fiscal y de deuda que unas exiguas arcas españolas vacías tras ser gastadas, entre otras cosas, en las famosas medidas de los viernes sociales cuyo fin básicamente, era la compra de votos en periodo electoral. En estas circunstancias es cuando España reclama la solidaridad al resto de países europeos, principalmente Alemania, algo parecido a lo que la cigarra reclamó a las cautelosas hormigas en la famosa fábula. Y esta favorable situación germana, reitero que fruto de su esfuerzo y austeridad, le permitirá ahora dar a sus ciudadanos y empresas unas descomunales ayudas que mitigarán el impacto de la crisis en su país cosa que no podemos hacer nosotros. Comparen las ayudas y estímulos fiscales ante la crisis que ya se nos ha echado encima de los diferentes países.

Ayudas de los gobiernos

Los economistas coinciden en que el déficit presupuestario español se situará por encima del 10% y el ratio de deuda sobre el PIB probablemente escalará hasta un 130%, ratios que nos abocan a un futuro y próximo rescate. El PIB ya se hundió  un terrible 5.2% sólo en el primer trimestre del año y con tan sólo 15 días de confinamiento. El paro escaló hasta el 14.4% tras arruinarse más de medio millón de puestos de trabajo en la última quincena de marzo. La carga para las cuentas públicas son totalmente inasumibles y más teniendo en cuenta lo que está por llegar.

Además, el camino que parece seguirá el actual Gobierno no hará sino empeorar las cosas, porque se incrementarán mucho los impuestos castigando aún más a pymes, autónomos y clases medias, pero no se actuará tan decididamente sobre el gasto público estructural que es realmente el verdadero lastre de nuestra economía. El incremento de la presión fiscal, véase la curva de Laffer, junto con la depresión económica venidera a la que estamos abocados, conllevará una descomunal bajada de recaudación y como el elefantiásico estado nunca está dispuesto a perder grasa, el déficit público se irá por encima del 10% y muy probablemente se acerque más al 15%. El alza del IRPF a las rentas altas o el impuesto de patrimonio o la nueva tasa COVID que pretende aprobar el vicepresidente Iglesias aportarán cantidades irrisorias  al igual que el nuevo impuesto de transacciones financieras y en cambio lo que si harán sin duda es fomentar la fuga de capitales de nuestro país. El ciudadano medio acabará pagando con subidas de impuestos con capacidad real recaudatoria, la factura de la crisis. Muy probablemente veamos en un futuro próximo alzas en el IVA, las tasas de hidrocarburos y de IRPF a las rentas medias, subidas impositivas que resultarán del todo insuficientes para mitigar el déficit al que se ve abocado España y que sin duda retrasarán aún más la recuperación económica del país.

¿LOS HOMBRES DE NEGRO EN ESPAÑA?

El rescate que está por venir para nuestro país por supuesto no va a ser gratuito. Como en su día le sucediera a Irlanda, Portugal o Grecia, los hombres de negro nos exigirán, a cambio del dinero necesario para pagar a nuestros funcionarios, pensionistas, sanitarios y para mantener al más que fofo e hipertrofiado estado español, unas medidas de ajuste que recaerán básicamente sobra la clase media y trabajadora y cómo no, sobre los pensionistas.

Por supuesto asistiremos una vez más al juego de trileros del neolenguaje. No se le llamará rescate sino financiación exterior condicional, se dirán que los ajustes son tan exigidos como coyunturales y que la soberanía e independencia de este país está asegurada. Esto ya lo vivimos con el único presidente, socialista también, que recortó el sueldo a los funcionarios y congeló las pensiones, Zapatero, cuando España, al borde mismo del rescate, necesitaba la ayuda exterior y la compra masiva del BCE de su deuda para poder subsistir. Intuyo que el empecinamiento de nuestro presidente en firmar unos segundos pactos de la Moncloa se justifican en diluir la responsabilidad de este futuro rescate entre todas las fuerzas políticas para que, entre todas, se “coman el marrón”. Habría que preguntarle si también todas se beneficiaron electoralmente de los “viernes sociales” donde el presidente Sánchez dilapidaba el dinero de todos los españoles para conseguir un rédito electoral que finalmente obtuvo.

AÚN SIN TESTS, CON MÁS CONFINAMIENTO Y CON UNA ECONOMÍA DEVASTADA

España sigue sin ver los famosos tests masivos que el presidente nos prometió hace ya dos meses y que cada fin de semana nos prometen empezarán en breve a pesar de ser el país con las peores cifras del mundo en esta pandemia. Creo de hecho que jamás veremos esos test masivos a la población, gran diferencia de las otras naciones que si han solventado con muchos menos muertos esta terrible pandemia, pero lo que si ve España en el horizonte es un aciago futuro muy probablemente cargado de recortes que, descuiden, se atribuirán a la derecha a pesar de que Sánchez, ni habla con los partidos de la oposición (una mentira más de las muchas y constantes que dice) ni tiene intención de hacerlo. Tanto los líderes de los partidos de la oposición como los presidentes autonómicos están hartos de enterarse por la prensa de las medidas de la desescalada. “Salvar vidas de los aragoneses está políticamente muy por delante de salvar al Gobierno de Sánchez” soltó el socialista Javier Lambán con un claro malestar por la práctica del ordeno y mando del ejecutivo central.

Parece ser que los test por fin llegarán esta semana y aunque no sean en absoluto masivos, se harán a 30.000 familias para determinar el porcentaje de seroprevalencia de la población. Esperemos que esta vez funcionen y no le vuelvan a timar al Ministro de Sanidad por tercera vez con tests que no funcionan. Nadie sabe a ciencia cierta para qué servirán pues llegan demasiado tarde. Sus resultados se conocerán a finales de Junio cuando la desescalada esté concluida. Mientras tanto el BCE comprará deuda española por otros 80.000 millones de euros, ampliables hasta los 120.000 millones y el MEDE nos dará 24.000 millones más para recursos sanitarios, pero aún con todo ello, debemos financiar y buscar compradores para otros 300.000 millones de euros adicionales para lo que resta del año. Esta es nuestra triste realidad presupuestaria que prácticamente nos aboca a pedir un rescate en los próximos meses. Estos días podremos asistir a una cigarra muy enojada porque las injustas hormigas no quieren compartir lo que con tanto esfuerzo han atesorado durante la bonanza y hacerlo además sin ningún condicionante y a fondo perdido, al fin y al cabo, la cigarra se cree con derecho a vivir del esfuerzo y la renta de las hormigas.

 

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