Wikipedia define la política como “actividad de, para o relacionado con los ciudadanos con dedicación a un quehacer ordenado al bien común». No sé si estáis de acuerdo conmigo pero mi diagnóstico sobre la clase política actual es que es la antítesis de esa definición. Los políticos y el servicio al bien común son hoy en día antagónicos.

LOS POLÍTICOS

Me acuerdo que mi abuelo me decía muy a menudo “No importa lo que parece sino lo que es”. Ahora muchos políticos han dado la vuelta a esa frase. Para ellos no importa lo que es sino lo que parece. Salvo muy raras excepciones encontramos que

  • Buscan el bien propio en perjuicio del común
  • Se perpetúan mediante el arte de la mentira que, para mi sorpresa, ya es comúnmente aceptada por sus propios votantes
  • Buscan el más inmediato corto plazo sin importarle lo más mínimo el impacto de sus decisiones a largo plazo
  • Dan mucha más importancia a lo que va a parecer que a lo que realmente es. De hecho lo que “es” les importa un comino. Lo importante es lo que va a parecer a sus votantes, aunque ello oculte un engaño
  • Practican “el principio del fin justifica los medios” a cualquier precio dejando a Maquiavelo como un aprendiz
  • No tienen el más mínimo reparo en decir lo contrario de lo dicho ayer y lo opuesto a lo que dirán mañana.

Por supuesto que habrá excepciones en mayor o menor grado, pero cada vez es más difícil reconocerlas.

EL PARLAMENTO

El parlamento se ha convertido en un teatro donde lo importante no es debatir para mejorar el país sino sacar el minuto efectista de gloria que salga en el telediario de las 3 de la tarde. Es de verdad llamativo asistir a esta representación donde los actores ejercen muecas y rictus que intentan transmitir la seguridad de lo dicho y la certeza de unas afirmaciones que todo el mundo sabe son cuando menos exageradas y la mayoría de las veces mentira.

Las estadísticas se retuercen y los datos se cuentan sesgando los periodos o contándolos solo parcialmente. Las frases claves de los debates se preparan por gabinetes expertos buscando aparentar lo que no es.

Los consejos de ministros han pasado de ser una reunión de altos cargos, expertos en cada rama que aborda y debate sobre los problemas del país a ser una reunión de políticos para ponerse de acuerdo en qué decir y cómo decir para “vender la burra” ¿No se han fijado en que las frases y mensajes de todos los ministros son luego idénticas? Triste mención hago a la posterior rueda de prensa tras el consejo de  ministros que antaño era para informar de las medidas tomadas y hoy se ha convertido en un mitin político más.

SITUACIÓN ACTUAL

Fíjense sin ir más lejos, en el esperpento de la misma situación actual

Un Pedro Sánchez buscando claramente repetir elecciones para conseguir unos cuantos diputados más pero centrado en que parezca que la culpa de esas repeticiones las tienen todos menos él. De ahí la repetición de la idea de bloqueo institucional que lanzan sin parar.

¿Cómo es posible que el que antes de ayer le dijera a Rajoy que era un incapaz por que no era capaz de formar gobierno ni pactar con nadie y que ahora, en una misma situación idéntica a la que se encontraba Rajoy, manifiesta que los demás partidos bloquean y no dejan gobernar al legítimo ganador? Como es posible que el que en su día acusaba a Rajoy de tener toda la responsabilidad para no formar gobierno la atribuya hoy a todos menos a él.

¿Cómo es posible que el inventor del famoso “no es no” y que en su día forzara unas segundas elecciones, exija ahora responsabilidad de estado para no bloquear al ganador legítimo?

Por otro lado tenemos a un Pablo Iglesias, empeñado en su sillón del consejo de ministros e intentando que las bases le den la razón como siempre se la han dado cada vez que les pregunta, ya que el truco está, como en casi todos las encuestas y plebiscitos, en qué y en cómo se pregunta. Acuérdense que hasta le dieron la razón en el más incoherente acto de vida, su chaletazo.

Han pasado casi 3 meses desde las elecciones y estamos como el primer día sospecho que porque Sánchez persigue deliberada y disimuladamente unas nuevas selecciones eso sí, culpando a todos los demás de las mismas.

El hecho de que España deba afrontar un gasto adicional de 400 millones por volver a votar les da igual… lo importante es vestir el muñeco para que el culpable siempre parezcan otros. Manipulación pura y dura de la gente que sigue mirando donde nos ponen el foco.

Lo que más me sorprende de todo no es que la falta de coherencia y la mentira abunde en políticos sino que esto sea eficaz en la gente, en los votantes. A la gente ya parece no importarles que les mientan o unas posturas del todo cínicas. Siguen votando incluso sin importarles el engaño.

Hace bien poco tiempo los políticos pillados en mentiras o posturas cínicas e incongruentes les hubieran hecho dimitir o perder muchísimos votos, pero ahora no, ahora la mentira es aceptada y hasta aplaudida siempre que ello sirva para insultar y ningunear al rival.

EL TEATRO DE LO EFÍMERO

Puedo equivocarme en mi diagnóstico pero no en el fondo de la cuestión. En el parlamento y en los platós de TV, los políticos interpretan, fingen, mirando de reojo las cámaras.

Lo importante ya no son las ideas ni los principios. Como dijo Groucho Marx “Estos son mis principios, pero si no le gustan tengo otros”. Si las encuestas sugieren cambiar de principios, se cambian. Quizá el campeón en esta práctica últimamente haya sido el partido popular.

Jamás encontrarán tampoco a un político dándole la razón a su rival. Por supuesto siempre se oponen a lo que el rival propone aunque su postura sea demagogia pura y aunque sepan que en el fondo es lo que necesita el país.

Repiten una y otra vez las mismas muletillas creadas por sus gabinetes de propaganda y hacen que todos los miembros del partido las repitan hasta que calen.

Es el teatro de lo efímero representado en el congreso de los diputados donde solo los menos realmente buscan el bien común.

El cortoplacismo impera y aunque por citar un ejemplo, todos los grupos saben que las pensiones son totalmente impagables a medio plazo se les llena la boca diciendo lo contrario y prometiendo revalorizaciones que a todas luces no son sostenibles. Pero da igual, lo importante es que siga la fiesta en el corto plazo. Lo importante son los votos del hoy y no el bien común del mañana. Cuando reviente el sistema, que lo hará, ellos no estarán ahí.

CONCLUSIONES Y FUTURO

Nunca antes hemos asistido a semejante grado de política cortoplacista, teatrera, manipuladora y torticera. Lo que me pregunto es si tenemos lo que nos merecemos y si realmente los políticos son un reflejo de nuestra sociedad egocéntrica e individualista.

Pero no quiero acabar sin arrojar un poco de optimismo, pues no me perdonaría un artículo tan negativo sin alumbrar algo de esperanza en el futuro.

Ahora los ciudadanos hemos de empezar una revolución con la vuelta a los valores verdaderamente importantes de la persona: honestidad, responsabilidad, valentía, compromiso, sacrificio por el prójimo, búsqueda de la verdad, denuncia de la mentira, búsqueda sincera del bien común, cultura del esfuerzo. Tenemos que decir en voz alta a esta saga de políticos que el Rey está desnudo y que hace falta, entre todos, vestirlo para que vuelva a ganar en dignidad tapando sus vergüenzas. Tenemos que ser implacables en las urnas con aquellos que nos mienten, que son incoherentes o que retuercen la realidad para su beneficio. No premiar la mentira, el teatro y la demagogia sino penalizarla en el voto y en la vida. Pero sobre todo lo que tenemos que hacer es grabar a fuego esos viejos valores en nuestros hijos y en nuestros más próximos y pedir su retorno inmediato a instituciones y colegios. De esa manera estoy seguro renacerá una nueva generación de políticos que si busquen el bien común reflejo de una sociedad que también lo haga.

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