No, no estamos en Marte aunque lo parezca. Seguimos en el planeta Tierra, aunque ya es casi irreconocible. Y aún no tenemos ni idea de lo que está por venir. El coronavirus, ese virus desconocido que un día apareció en China, ha cambiado nuestro planeta, y nuestras vidas, en pocas semanas. Son tiempos difíciles para todos, creo que nadie se libra. De sacrificios y de muchísimo sufrimiento. Y desde aquí quiero lanzar una propuesta de afrontarlos desde la responsabilidad y la gratitud. Creo que tenemos ante nosotros una gran oportunidad para crecer como individuos y como sociedad.

RESPONSABILIDAD

Hemos aprendido mucho en poco tiempo sobre este coronavirus. Ya sabemos que se parece poco al virus de la gripe, que se contagia a una velocidad muchísimo mayor y que es más letal. Además, para afrontarlo con éxito hay un número significativo de casos que requieren ingreso hospitalario, incluyendo ingreso en UCI en los casos más graves, hecho que amenaza con colapsar los hospitales más pronto que tarde. No entraré en más detalles, conocidos ya por todos.

Es el momento de la responsabilidad si queremos que esta situación pase cuanto antes y con el menor daño posible. En primer lugar, de la responsabilidad por parte del gobierno de la nación. Es un hecho que el mismo gobierno que alentaba la participación a la manifestación del 8-M, menos de una semana después ha decretado el estado de alarma. Es un hecho que han sido las Comunidades Autónomas las primeras en tomar medidas de calado ante la inacción del gobierno de España, medidas como el cierre de colegios (importante fuente de contagio) primero en Álava y después en la Comunidad de Madrid, o el cierre de los comercios. Es un hecho que el mismo gobierno que comunica de forma solemne la importancia de quedarse en casa para prevenir contagios, considera aceptable que un miembro de su gobierno se salte la cuarentena. También es un hecho que contando con la experiencia de países que nos han precedido en esta crisis, como son China, Corea del Sur e Italia, cuya experiencia podía haber sido muy valiosa, todos ellos destacando la importancia de una actuación rápida en la contención del virus, en España hemos tenido que esperar demasiado tiempo y así, entre reunión y reunión, hemos perdido un tiempo precioso.

Ayer sábado 14 de marzo se declaró el estado de alarma en nuestro país. Esta situación otorga al gobierno de España competencias extraordinarias en todos los ámbitos. Esperamos que sirva para solucionar esta crisis cuanto antes sin que se cometan abusos de poder. Veremos.

Es el momento de la responsabilidad también de las Comunidades Autónomas. Cataluña y País Vasco, una vez más, nos han mostrado su cara más auténtica, como siempre anteponiendo sus intereses independentistas a cualquier actuación necesaria para resolver la situación de emergencia sanitaria que se está viviendo.

En cuanto a la responsabilidad de cada individuo, hemos visto la cara y la cruz. Por un lado, sanitarios volcados con su trabajo en abordar esta crisis de la mejor manera y personas que espontáneamente se han ofrecido a ayudar a otros, haciendo la compra a los mayores o cuidando de niños que no van al colegio estos días. Por otro lado, personas que se han diseminado por toda la geografía española a pesar de las advertencias de realizar sólo viajes imprescindibles y parques o terrazas llenos de gente que han aprovechado la emergencia sanitaria para disfrutar de unas vacaciones inesperadas. Por no hablar de las escenas vividas en los supermercados y farmacias.

China ha conseguido superar esta crisis y tenemos la esperanza de que por lo tanto así ocurrirá en Italia o en España. Pero ni Italia ni España han hecho ni están haciendo lo que hizo China. China hizo una cuarentena de verdad. Si nosotros queremos superar esta situación en el menor tiempo posible, debemos tomarnos muy seriamente no salir de casa a menos que sea absolutamente imprescindible. Si lo hacemos a medias, tendremos más muertes y esta situación se prolongará mucho más en el tiempo, con el consecuente impacto económico, que ya podemos anticipar será devastador. No es ninguna broma.

GRATITUD

Creo que hay algo en lo que no nos estamos fijando demasiado y es tan, tan positivo. Este virus en general no hace daño a los niños. Aunque se contagien, lo normal es que no sufran patologías serias. Es un motivo de alegría enorme. Y así hay muchos más. Una queja generalizada ha sido siempre la falta de tiempo, porque siempre íbamos corriendo de un sitio a otro. No todos, pero sí muchos, tendrán ahora más tiempo para la reflexión, para encontrarse a ellos mismos, para examinar cómo están viviendo su vida y cómo querrían vivirla. Tiempo para conversaciones con los seres queridos (en persona o por teléfono), para leer y aprender, para disfrutar de un café tranquilo, de una buena película, para descansar… ¿No es esto de agradecer? Propongo cambiarnos las gafas, quitarnos las de las quejas por todo lo que no podemos hacer y fijarnos en lo positivo (el cariño y el trabajo de una persona cercana que nos hace nuestro día a día más agradable, que nos encontramos bien de salud y que si empeoramos contamos con una extraordinaria sanidad…). Seguro que si nos ponemos estas gafas y volvemos la mirada a la vida que teníamos antes y que esperamos recuperar algún día, veremos muchas cosas buenas de las que quizás no habíamos sido tan conscientes.

UN TIEMPO PARA CRECER

Tenemos una oportunidad de oro para convertirnos en gigantes. En personas responsables y agradecidas. Es una ocasión única para crecer. Si te toca trabajar, hazlo dando lo mejor de ti con alegría sabiendo que estás ayudando a otros. Si te toca quedarte en casa, aprovecha el tiempo y valora lo que de verdad importa. Si eres padre o madre de familia, puedes dar un extraordinario ejemplo a tus hijos de cómo afrontar la adversidad. En las próximas semanas tenemos la oportunidad de ser más generosos y experimentar que hay mucha más alegría en dar que en recibir.

Y por último, por si pudiera ser de interés, quiero recomendar algunos libros que les ayuden a sobrellevar mejor este tiempo y a crecer:

“El hombre en busca de sentido” de Viktor E. Frankl

– “El diario de la gratitud” de Janice Kaplan

– “La magia del orden” de Marie Kondo

– “Manual para organizar tu casa” de Pía Nieto

– “Kakebo: Libro de cuentas para el ahorro doméstico”

– “Reinventarse” del Dr. Mario Alonso Puig

– “Ocio. La felicidad de no hacer nada” de Ulrich Schnabel

– “La historia de mi vida” de Helen Keller

– “La paradoja” de James C. Hunter

«El lazarillo de Tormes» de autor anónimo

¡Ánimo!

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