El pasado 24 de octubre fue exhumado el cuerpo de Francisco Franco, el General que junto a Mola se alzara en armas en 1936 contra los desmanes de la II república en un conflicto que se extendería hasta 1939 en una cruenta guerra civil de hermanos contra hermanos y que tanto dolor supuso a nuestra nación.

Una única señal de TV, la gubernamental, a través de un enorme despliegue de 22 cámaras, una única agencia, la EFE, una publicitaria aparición del jefe de gobierno en funciones en “prime time” acaparando con un discurso grandilocuente las aperturas de los telediarios. Todo ello me evocó tiempos pasados del nodo, de la única tele, la única agencia, del gran discurso televisado del dictador que ahora se exhuma.

Personalmente a mí y creo que también a la gran mayoría de los españoles, nos da lo mismo qué se hace con los huesos de la momia de un dictador enterrada hace más de 40 años en el valle de los caídos, sitio por cierto que él no eligió sino que lo hizo el Rey Juan Carlos quien lo ordenó por escrito al abad del Valle de los Caídos, Luis María de Lojendio. Pero creo sin embargo que la exhumación ha dado un protagonismo al dictador del que carecía ya que el 63% de los votantes del próximo 10N ni lo conocieron ni se interesaban por su biografía, pero lo que sí me indigna es la descarada utilización política del hecho, así como asistir a la quincuagésima mentira de un Pedro Sánchez desesperado por recuperar un voto perdido tras un larguísimo historial de falsedades. Los votantes españoles tienen muchas tragaderas en lo que a mentiras se refiere pero en este caso estamos llegando al zénit de una política basada en mentiras.

UN CIRCO MEDIÁTICO

Hasta hace bien pocas semanas, seguramente cuando las encuestas aun revelaban una gran ventaja del PSOE, el gobierno insistía en que la exhumación iba a ser discreta, privada, sin la presencia de medios de comunicación y que la fecha se iba a comunicar únicamente a la familia 48 horas antes por si querían acudir. Ya ven cómo ha acabado la cosa. Con la vicepresidente como contertulia de Ferreras en la Sexta, 500 periodistas acreditados y un auténtico circo mediático para lograr el mayor impacto posible en la opinión pública y una Adriana Lastra twiteando “ocupen su localidad. Hoy puede ser un gran día»

Hasta el propio Pablo Iglesias se ha enojado por la utilización electoral de la exhumación y hasta la propia junta electoral ha dado un nuevo aviso a Pedro Sánchez ante la posible exhibición del hecho en periodo electoral. Nosotros ya habíamos advertido hace unas semanas de la capacidad de propaganda de un Pedro Sánchez empeñado en usar todo el aparato del estado en beneficio electoral propio.

CURIOSA COINCIDENCIA CON LA DESASTROSA ENCUESTA DE POBLACIÓN ACTIVA (EPA)

La fecha de la exhumación tampoco creo que haya sido elegida al azar. La curiosa coincidencia con los desastrosos datos de la EPA revelados el mismo día es más que sospechosa. Sobre todo porque los datos del paro revelan la peor evolución en las cifras de empleo desde la recesión de 2012-2013.

Pero el efecto se ha conseguido. Los medios están deliberadamente sesgados ¿Ven ustedes en la portada del diario más importante de España del día después alguna referencia al peor dato de empleo en la EPA desde 2012?

¿EL FINAL DE LA NECROPOLÍTICA?

Están muy equivocados quienes piensan que la utilización política de las momias se termina aquí. Pedro Sánchez ya advirtió en su televisiva comparecencia de apertura de telediarios que habrá más exhumaciones. La primera la de José Antonio Primo de Rivera. La paradoja es que Pedro Sánchez hará lo mismo con el cuerpo de José Antonio que lo hecho por el propio Franco en 1959, exhumarlo para beneficio político propio. Pero Pedro Sánchez ya advirtió que luego vendrán más exhumaciones. Pero ¿Y cuándo se acaben las momias? Será la cruz la que haya que derribar atendiendo una petición que ya ha hecho el PNV y que probablemente termine atendiéndose en el futuro.

Me pregunto también si entre los futuros desenterramientos estarán los asesinos y asesinados por la izquierda. Si hay que hacer justicia por los más de 5000 hombres, mujeres y niños asesinados en Paracuellos desenterrando también a Santiago Carrillo o si habría que restituir la memoria del principal jefe de la oposición Calvo Sotelo asesinado por orden del socialista Largo Caballero durante la II República eliminando los monumentos, calles y plazas dedicados al segundo que aún se erigen en los pueblos de España. O si se hará lo mismo con los dedicados a Santiago Carrillo, la Pasionaria o Lluis Companys.

Estimados lectores, les pregunto si de verdad creen que este tipo de “vendetas” atienden al espíritu de reconciliación del 78. Si creen de verdad, como dijo Pedro Sánchez en su estelar aparición televisiva del día de la exhumación, que cierran heridas. Les pregunto si no piensan que hay algo de ruin en la utilización electoral de momias y cadáveres enterrados y olvidados hace ya tanto tiempo.

A la espera de sus opiniones, les daré la mía. Creo que la constitución del 78 supuso mucho más que un nuevo régimen jurídico. Supuso la reconciliación de un pueblo. El perdón de unos y otros plasmado en la ley de amnistía de 1977, el cierre de unas heridas que llevaban abiertas casi 50 años. Dejémoslas cicatrizar. Dejemos a los muertos en paz y la historia a los historiadores.

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